En los últimos meses, distintos tribunales argentinos (Chubut, Río Negro y Tucumán) marcaron un cambio de etapa en el uso de inteligencia artificial en la práctica forense: ya no se trata solo de llamados de atención, sino de consecuencias concretas.
Chubut: la delegación indebida de la función jurisdiccional
En Chubut se anuló una sentencia porque un juez incorporó contenido generado por IA, con afectación de las garantías del debido proceso. No había dudas sobre el uso de la herramienta: el problema fue la delegación indebida de la función jurisdiccional.
Río Negro: 26 citas jurisprudenciales inexistentes
En Río Negro, la Cámara detectó 26 citas jurisprudenciales inexistentes en escritos de abogados. La consecuencia fue clara: pérdida del derecho a cobrar honorarios y remisión al Tribunal de Ética. Tampoco hubo dudas relevantes sobre el origen del problema.
Tucumán: sanción sin prueba directa del uso de IA
En Tucumán el caso es distinto y jurídicamente interesante. La abogada no reconoció haber usado IA y no se probó de modo directo su utilización. Sin embargo, citó precedentes inexistentes, fue intimada a acreditarlos y no pudo hacerlo. Frente a eso, el tribunal tuvo por no acreditadas las citas, consideró verosímil la hipótesis de generación artificial sin control humano y aplicó sanciones por temeridad y mala fe procesal.
La sanción no se basa en la tecnología
La sanción se funda en el Código Procesal Civil de Tucumán, no en el uso de una herramienta determinada:
- citas inexactas o inexistentes;
- falta de acreditación pese a la intimación;
- violación de los deberes de veracidad, probidad y lealtad procesal.
Por eso se configura temeridad y mala fe procesal. El mensaje es claro: la IA puede ser una herramienta útil, pero la responsabilidad profesional es indelegable. Lo que se firma y se presenta en un expediente debe ser verificado.
Sesgo no es lo mismo que alucinación
En estos debates a veces se confunden sesgos con alucinaciones. No son lo mismo. El sesgo es una tendencia del sistema. La alucinación es la invención de información falsa con apariencia verosímil.
Lo que muestran estos casos no es un problema de sesgo: son alucinaciones y falta de control profesional sobre contenido ficticio.
Una tendencia que llegó para quedarse
La tendencia es evidente: el uso irresponsable de inteligencia artificial en el derecho ya tiene consecuencias reales. Y eso es una buena noticia para la seriedad del proceso judicial.
Publicado originalmente en LinkedIn. Paula María Miranda es abogada de Tucumán especializada en inteligencia artificial aplicada al Derecho y la Justicia.